Nuestras 5 prioridades básicas

Descubra nuestro camino estratégico para asegurar a los niños en riesgo.

Clasificamos los riesgos a los que se enfrentan los niños de riesgo en las siguientes áreas clave, enumeradas por orden de urgencia.

1

Necesidades básicas insatisfechas

Asegurar el mundo de un niño en riesgo empieza por satisfacer sus necesidades básicas. Un niño hambriento o sediento no puede aprender. La falta de comida y agua les hace más vulnerables a la trata.

Al proporcionar a los niños las necesidades básicas, su mundo es más seguro.

2

Amenazas externas peligrosas

Los niños vulnerables están expuestos a innumerables y peligrosas amenazas externas que minan su futuro. 

SOS capacita a las Redes Locales de Atención para proporcionar seguridad a los niños en riesgo que se enfrentan a amenazas externas fuera de su control, como el tráfico de personas, las catástrofes naturales y la pérdida de los padres y de un hogar estable.

3

Analfabetismo

Hoy en día hay aproximadamente 258 millones de niños que no pueden ir a la escuela. 

Los niños que no tienen una base sólida de lectura y escritura tienen menos posibilidades de éxito en el futuro.

Gracias a la educación, los niños adquieren las herramientas necesarias para luchar contra la pobreza y prevenir las enfermedades.

4

Aislamiento

Unas relaciones sanas y una comunidad vibrante colaboran para que los niños alcancen su pleno potencial.

Cuando las relaciones son débiles, las Redes Locales de Atención están facultadas para intervenir y satisfacer las necesidades que fortalecen las relaciones en torno a los niños en riesgo. Esta estrategia saca a los niños del aislamiento, fomenta su bienestar y los conduce a un futuro mejor.

5

Comunidades subdesarrolladas

Sin los recursos críticos necesarios para que un niño crezca y se convierta en un adulto próspero, las comunidades acaban atrapadas en la pobreza.

Invertir estratégicamente en las comunidades subdesarrolladas las equipa para dar a sus hijos la esperanza y las herramientas para un futuro mejor.

Este fin de año, debemos dejar más espacio para la libertad: espacio para curar, espacio para esperar, espacio para soñar. Para ello, necesitamos recaudar $405.000 antes del 31 de diciembre:

  • $270.000 duplicarán la capacidad de Casa Esperanza, abriendo las puertas para que más supervivientes encuentren seguridad, asesoramiento, educación y amor.
  • $135.000 nos permitirán ampliar la libertad a nuevos territorios de América Latina y Asia, lugares en los que ahora mismo se trafica con niños.